Aquí os dejo un poco de mi libro:
Prólogo
Los hombres colocaron los Orbes en los ocho altares, un Orbe por cada centro de poder. Los orbes brillaban con gran intensidad, cuando, con movimientos cuidadosos fueron depositados en su lugar correspondiente. El titán entonces ordenó a los humanos que salieran de la sala, que se encontraba iluminado con una mezcla de débiles colores procedentes de los Orbes. Con un chirrido la puerta de oro macizo de cerró. El Titán con su gigantesca manaza se rasco la cabeza, entonces comenzó a recitar en lenguas arcaicas las frases que en miles de años no se habían escuchado en todo Aracujj. Instantes después los orbes empezaron a temblar, acto seguido se partieron liberando un humo multicolor, aunque casi invisible. Solo observable por grandes magos y el Titán lo veía a la perfección mientras se obligaba a sí mismo a no perder el control de la situación, la niebla fue arremolinándose entorno al Titán, el cuál lo inalada por sus enormes narizotas- dijo con burla admirable Ghuana, mientras cerraba el enorme tocho.
Condujo a los niños por el pasillo de la casa, mientras los niños se quejaban con eternas protestas de que querían seguir oyendo el cuento. El cuento- pensó Ghuana, alegrándose de que los niños no conocieran como realidad ese relato.
Tras haber acostado a todos los inquietos niños, fue a su habitación donde ya se encontraba Bamako su colorido loro, el cuál había encontrado en El exterior en sus años de juventud y que ahora vivía con ella en el único refugio que ella conocía y donde adiestraba a sus niños para que algún día consiguieran derrotar al titán del el cual ya les hablaba, aunque en forma de relato ya que todavía eran jóvenes- Pensó mientras acariciaba a su loro, único consuelo en sus años de soledad cuando construía con ayuda de espectros blancos la vivienda-orfanato en la ahora vivían.
Primeros Aprendizajes y la caída de los Medelyyn
Quince años después, los niños ya eran jóvenes adultos ya que tenían la edad de 22 años y sus fuerzas ya estaban bien desarrolladas y cada uno estaba listo para empezar con el adiestramiento real.
Hacía muchos años que sabían que Madeira de los Soles, era el Titán del que Ghuana les hablaba. Cada una iba a realizar su aprendizaje en distantes lugares por lo que estaban celebrando una fiesta de despedida con su amada Ghuana, la cual ya tenia el pelo grisáceo. En la sala principal de la casa se encontraban todos:
-Koré: De gran fuerza y destreza, se iría con los recientes aliados bárbaros de sur.
-Mackyn: Una chica delgada y esbelta, pulirá sus poderes curativos con las dríades del Bosque Perpetuo.
-Tubary: Un chico con gran poder sobre los elementos de la naturaleza, el cual adquirirá más poder en la Torre Cilíndrica, tan al norte que las noches duran varios meses.
-Kawyl: Una elfa de gran belleza y con grandes dotes con los arcos, los cuales mejorará con los de su raza en las ciudades puras.
Hazzag: Un escurridizo enano, que posee una gigantesca maza. Irá a Elindor, una ciudad de los enanos.
Tras los bailes y las risas, Ghuana los abrazo uno por uno, dándose cuenta que los acompañantes ya esperaban en la mal iluminada gruta de acceso a la casa. Los vio partir mientras unas lagrimas silenciosas le caían por lo que antes fue una tersa piel y que ahora ya estaba surcada de arrugas.
*****
Una sombra entró en la tienda de campaña del rey, mientras realizaba una extravagante inclinación.
-¿Que quieres?- Dijo Madeira de los Soles escupiendo un hueso que había estado royendo
-Señor, Rey de Reyes, los jóvenes se han ido dejándola sola... pero no hemos conseguido saber donde se encuentra su ubicación...-Siguió hablando.
-Si quieres seguir vivo te aconsejo una de dos, o que localices a Ghuana o que mates a esos críos- Lo interrumpió el Titán.
-Oh si claro tiene toda la razón- Respondió mientras salía de la Tienda realizando otra pronunciada reverencia.
Poco después entró el jefe de los ejércitos, un horrible trasgo de nombre Jashack.
-Señor ya estamos preparados, en la ciudad creemos que ya cunde el pánico- Dijo realizando una extrañamente bella inclinación.
Bien... prepara mi hacha- Le ordenó mientras se levantaba y empujaba a una lámpara que se le había puesto por el medio.
Salió de la tienda y una armero ya le esperaba con su descomunal hacha de doble filo, de un material oscuro como el carbón y brillante como la plata. Los sabios de la ciudad al verlo perdieron las pocas esperanzas que les quedaban y enviaron la rendición de la ciudad con un grupo de jinetes montados en caballos marrones y grises, toda la ciudad se encontraba expectante observando lo que pasaba desde las poderosas murallas de mármol, sacado de antiguas y gastadas minas. Al llegar el grupo de jinetes ante el imponente Madeira de los Soles y su numeroso ejercito, formado por criaturas oscuras y con mucho asombro por un grupo de humanos de los reinos perdidos. El Titán se rió y le cortó la cabeza al primero de los jinetes y dijo:
-El se subleve quedara así, ¿entendido?- Gritó a la multitud de las murallas mientras con gran fuerza lanzaba la cabeza del jinete caído al interior de la ciudad. Mandó llamar a su montura.
*****
Tubary volvió la vista atrás cuando la entrada a la cueva ya se perdía, giró la cabeza y observó a su acompañante: un hombre alto y huesudo, el cual tenía una larga cabellera que se lograba a confundir con una barba blanca como la nieve. Iba vestido de azul celeste y llevaba en la mano un báculo, que utilizaba con punto de apoyo. El báculo era blanco, sobre el brillaba un sol del tamaño de una manzana, que irradiaba una brillo sutil pero poderoso.
De repente el hombre se giró y le habló de tal manera:
-Vamos al bosque, necesitas un báculo para controla la naturaleza y que ella te acepte de buen grado.
Tubary no supo que responder y siguió a su nuevo maestro hasta el interior de un joven bosque. Tras una media hora de marcha llegaron a una explanada, en la cual se encontraba un pozo. Tubary lo reconoció al momento era el Pozo del Origen, del cual se contaban leyendas que decían que el mundo había surgido de sus profundidades, aunque la abertura del mismo no superaba los 40cm. El mago saco pequeños saquitos con polvos y hojas de plantas que coloco alrededor del círculo formando pequeños montoncitos y entonces el dijo:
-Joven, saca una tijeras y córtate un mechón de pelo, cuanto mas sea mejor, ya que el polvo de la luz- Dijo señalando una arena especialmente blanca- No está en estos momentos como para desperdiciarlo. Los enanos ya no lo producen.- Terminó de decir mientras increpaba en voz baja contra tales seres.
-Si señor- Respondió Tubary mientras sacaba unas tijeras.
El chico le entrego al Mago un mechón de pelo, el cual se lo guardo en el bolsillo. El maestro entonces pasó la mano sobre el Micro Sol, este salió disparado y comenzó a girar entorno al pozo. Entonces el mago hablando en Arcaico tiró el pelo en el pozo.
Al instante apareció flotando un báculo bellamente trabajado y trasparente hecho de un material parecido al cristal, Tubary lo cogió al vuelo, pero se dio cuenta de que faltaba una cosa, el suyo no tenia Sol y miró extrañado a su Maestro, mientras el Sol ya volvía a su posición inicial: a varios centímetros por encima del báculo, entonces el hombre le dijo:
-No seas idiota niño no se te puede dar así como así un signo astral si de tan joven, conténtate con que tu báculo sea de Atahag, solo hay tras personas que tienen ese material.
El viaje duró varios meses, y su maestro ya empezó por el caminó a evaluar su poder. Mientras en otros sitios distantes sus hermanos ya estaban aprendiendo a manejar su poder. Tubary por fin legó a las proximidades de la Torre Cilíndrica, pero se extrañó al ver que se adentraban en un túnel, oscuro y húmedo. En su trayectoria desde casa de Ghuana había aprendido a dominar a la Tierra y al Aire, pero le quedaba lo más difícil el Fuego y el Agua, elementos donde solo se podían domar en la Torre, aunque su maestro, Phomnon El Traslucido nunca le había dicho que la entrada a la Torre Cilíndrica fuera por una gruta, cuando le iba a preguntar un rayo cayo en la cercanía y el relámpago iluminó el túnel donde se adentraban, entonces le preguntó a Phomnon a donde iban.
-Vamos a la Torre, pero por el camino mas seguro y el único abierto, puesto que ese rayo que acaba de caer no es natural, la Torre lleva sitiada varios cientos de años y las hordas de magos llevan intentando ocupar la Torre muchos años, pero no lo han conseguido ni lo conseguirán puesto que la Torre absorbe energía de las nubes celestiales y por tanto sus defensas nunca caen-Le respondió el Mago y el eco se la repitió varios segundos después.
Pronto llegaron a una puerta donde hacían guardia un grupo de caballeros, le dijeron algo y el rostro Phomnon se ensombreció.
Tubary se enteró poco después de lo que había pasado: la ciudad sabia había caído, y con ella los conocimientos aprendidos en 30.000 años, desde que había sido fundada por una extraña raza ya extinta y posteriormente ocupada por humanos y convirtiéndose en centro de pensadores y sabios.
*****
Ante el rey apareció su adorada montura, un extraño animal parecido a un búfalo con una altura de dos metros, algunos decían que procedía de más al norte que la Torre Cilíndrica, donde la temperatura no superaba los -50 grados y que por eso el animal del rey estaba encantado para soportar las condiciones de los reinos del ecuador. El Titán se sentó en su mastodonte y guió al animal hacia la ciudad, aplastando bajo las pezuñas de su animal a un par de niños que habían salido a la calzada, el Rey ni se enteró. Siguió avanzando por la ciudad hasta llegar a la biblioteca donde entró, aunque tuvo que bajarse del animal ya que si no, no podrían pasar. Ordenó hacer una pila de leña en la sala central, luego la prendió el mismo y así destruyó sabiduría, cuadros, mármoles, muchísimo oro y las únicas dos estatuas que reproducían el físico de la raza extinta, luego dejó que sus soldados que saquearan a su gusto la ciudad, llevándola a la extinción. Dos días después la capital del reino de los Medelyyn solo era una hoguera gigante.
Poco después ordenó preparar al ejercito, ahora se dirigirían a Giof, pues está era una ciudad granero y proveía a muchas otras ciudades de alimentos. El ejército se puso en marcha de inmediato dejando a su espalda caos y desolación. Prosiguieron la marcha en el lado este del Tayagg por un puente de construcción enana y después de marcha y tras muchas aldeas quemadas, vislumbraron a lo lejos Giof rodeada de cientos de hectáreas de campos de cultivos. La ciudad había sido fundada por Luso II, en el tiempo Primario. Las tierras de los alrededores eran fértiles gracias a los embrujos de muchos magos contratos por la difunta ciudad de Medelyyn para el abastecimiento de las ciudades Centrales.
Acamparon a media kilómetro de Giof, en la ciudad no había rastro de actividad y los oficiales Orcos se temían que hubieran evacuado la ciudad y levándose el trigo y entonces el ejército se quedaría sin reservas de comida: Unos generales fueron a hablar con Madeira.
Entraron el la tienda que se encontraba en penumbra, el ambiente estaba cargado y había un fuerte olor a Yibutí, sustancia que utilizan los brujos del círculo como fuente poderosa de oscuridad, también la producen los enanos. Los enanos como buenos comerciantes que son al ver decaer la cifra de Polvo de Luz, dejaron de producirla para comenzar la de Yibutí.
Los Orcos tras haber echo una inclinación se acercaron a el Titán y le dijeron sus preocupaciones pero el Titán les contesto un "me da igual lo que digáis" y ordenó que los mataran tras una marcha arrastrándolos por todo el campamento.
Al día siguiente, una parte del ejército fue hacia las murallas aunque no lograron caminar más que un poco ya que cuando llegaban a las murallas fueron frenados por una barrera invisible. Los magos del ejército intentaron derribarla pero les fue imposible, así que un mago de alto rango corrió hasta la tienda del Titán, entró sin disimular el cansancio pero le dijo entre jadeos:
-Jefe del Yibutí, necesitamos tu gran poder en la ciudad. Hemos intentado derribar la barrera mágica pero no lo hemos conseguido, necesitamos tu ayuda.
-Haces bien en venir a suplicarme, yo te premio con ir a la Torre Cilíndrica para poder conquistarla- Dijo mientras elegía algunos frascos y si iba marchando.
Ya en la ciudad, Madeira creó un montoncito de Yibutí mientras recitaba en arcano palabras antónimas de las que detrás de las murallas susurraban 50 Magos que venían de la Torre. Entre estos magos se encontraba Tubary, aunque no de la forma que a el le gustaría ya que al no tener signo astral en su báculo, no podía utilizarlo para magias complicadas como las barreras Mágicas de décimo Grado. Había aprendido que el Signo Astral y la forma en que se encontraba era un medidor del estado de poder de cada mago. Solo seguía manteniendo un Sol brillante y rebosante de poder Phomnon El Traslúcido, muchos otros tenían ahora lunas, otros caían exhaustos mientras desde el otro lado de la murallas llegan palabras negras, que con choche invisible luchaban con las de los magos. Tubary se encargaba de que los caídos y exhaustos tuvieran un sitio donde reposar. Se dio cuenta de que había pocos magos sosteniendo la barrera, por lo que se acerco a Phomnon, cuando estaba abriendo la boca, ya al lado del mago, este ya le respondió:
-No, te prohíbo que me ayudes, es mi última palabra-Terminó de decir acompañado de un jadeo.
Un nuevo amanecer
Tubary se marchó enfurruñado de la presencia del Mago aunque por el rabillo del ojo pudo ver como su signo astral pasaba a ser una luna, detrás el Titán se preparaba para un nuevo golpe más demoledor que los demás. Phomnon salió disparado al no poder contener la nueva oleada energética, pero Tubary en su infantil enfado no hizo nada. Los pocos magos que quedaban salieron corriendo a socorrer a el maestro dejando desprotegida la barrera, el nuevo ataque creó un agujero en la muralla, pudiendo ver a Madeira al otro lado, el cuál estaba ordenando a sus horribles monstruos que no entraran ya que el se encargaría. Entró a grandes pasos disimulando el cansancio, recitó en arcano y los aterrorizados magos quedaron suspendidos, mientras que detrás de Madeira llegaban ovaciones al Rey. El rey se dio cuenta de que un joven solo había quedado inmovilizado, pero todavía podía mover los dedos, ya que se notaba que estaba intentando atraer su bastón, lo cuál era imposible ya que la energía de Madeira de los Soles lo ocupaba todo. Mandó encadenar a ese, mientras que los otros con un leve movimiento de mano iban flotando a varios metros del suelo.
Allí se quedaron, suspendidos hasta la eternidad.
El ejercitó marchó ahora llevando con sigo a Tubary, se dirigían a Walhiss-Gasteira la que seria la nueva capital del imperio que todavía se encontraba en construcción. La ciudad no era como las ciudades de los hombres o de las demás razas, esta era limitada, ya que tenia forma de gigantesca pirámide formada por miles de estancias unidas por incontables pasillos, a la ciudad solo se podía llegar por una única e inacabada puerta que se encontraba en lo alto, en el último piso. Las piedras eran traídas de numerosas canteras, estas eran cargadas por extraños animales, arrastradas por montaña, desierto con lluvia y nieve. La construcción nunca descansaba, piedra a piedra, riqueza a riqueza, la extraña ciudad seguía expandiéndose. En los últimos pisos se encontraría el palacio de Madeira de los Soles. Aunque pareciera extraño, con esta ciudad Madeira quería crear un centro cultural y mágico, que muchos de los enemigos del imperio desconocían. La ciudad se encontraba en el desierto, y en ella solo trabajaban enanos, los cuales ganaban cada día una fortuna. Madeira había insistido a los arquitectos que los constructores tendrían que ser solamente enanos provenientes de Erebor La Montaña Solitaria que se encontraba en muy lejanas tierras. Se había creado una ruta especialmente para ello, por la cuál siempre había un continuo movimiento de enanos: unos venían y otros iban. La ciudad pronto estará completamente terminada, y en ella se albergaría la nueva y mejorada biblioteca de la destruida ciudad de Medelyyn, además contará con la historia y cultura de muchos lugares, tan lejanos como la Tierra Media, donde provenían los enanos que construían la ciudad.
Partieron de Giof de noche ya que se acercaban al desierto y era mejor caminar de noche, cuando la temperatura era más agradable. Cuando ya se internaban en el desierto, pudieron ver ya cercana la pirámide, perfecta en toda su vasta extensión. La luna creaba sombras y se podían distinguía a bestias y enanos trabajando, sin mínimo descanso, grandes animales cargaban piedras por la cuesta interminable, hasta el Arco, donde algunos enanos ya lo estaban decorando. Una línea de grandes animales, cargaban del sur piedras, mármoles, oro, plata, piedras preciosas... etc.
Las minas se encontraban en las montañas más ricas de los reinos, los Montes Negros. Estás habían pertenecido a los bárbaros, pero el Titán, les había hecho retirarse.
El ejercitó acampo a la sombra de la pirámide.
*****
Tubary, había quedado atrapado en una celda portátil, la madera endeble que lo aprisionaba pronto cedió, salió con sigilo de la tienda de los carceleros, allí el olor de algo que no quería ni imaginarse era intenso, no le dejaba respirar. Pasó por delante de las tumbonas de dos orcos. Los orcos tenían la piel negra con manchas de sangre seca, al más grande que tenia la boca abierta le caía un fino hilo de sangre con baba. Tubary aguantó a duras el no vomitar, siguió caminando un rato escondiéndose de los orcos que andaban por hay merodeando, pero allí se oían otras voces, más fuertes, venían de arriba, ¿de arriba? - Pensó Tubary, entonces levantó la cabeza y vio lo que no se había esperado: una gigantesca pirámide. De allí provenían las voces. Pequeñas figuras se recortaban contra la luna, subiendo y bajando por la cuesta, sin pararse. Entonces el gruñido de un orco le indicó que se habían enterado de que se había fugado, pero el no se podía mover, fascinado por la gigantesca mole de piedra que se alzaba sobre él. Un orco se tiró sobre él, haciéndole caer estrepitosamente sobre por una pequeña duna que llegaba hasta el inicio de la cuesta, donde las bestias esperaban a ser nuevamente cargadas. Algunos enanos se quedaron sorprendidos al ver a un bulto caer, envuelto en ropas.
Los enanos sacaron las hachas, pero no se preocuparon por su salud pues una banda de orcos iban corriendo detrás de Tubary, lo lograron coger, mientras ya se disputaban quien iba a ser el primero en hincarle el diente apareció el jefe, un imponente orco de piel oscura. A darse cuenta de que se lo iban a comer se fijó en la atemorizada cara de Tubary, y se dio cuenta de que era el joven capturado en Giof. Ordenó que lo dejaran inmediatamente, en la horrible lengua orca, mientras le ponía unas esposas y se dirigía a la tienda del Titán.
Entró en la tienda, de nuevo un insoportable olor a Yibutí que indicaba que Madeira había estado ocupado. El Titán lo recibió de buen gusto, el orco explicó lo sucedido. Entonces Madeira de los Soles ordenó hacer entrar al chico. Tubary ahora estaba en los huesos, no había comido casi nada desde que había abandonado la Torre Cilíndrica. Entró cabizbajo.
-Niño, levanta la cabeza que quiero verte los ojos-Ordeno el Titán con un tono bastante amigable.
Tubary la levanto instintivamente sin querer siquiera, aunque una fuerza se lo ordenó.
Entonces el Titán lo miró complacido, pues ya tenía aprendiz para sus propósitos. Tubary, sería el aprendiz de Madeira de los Soles. Pero algo primero tenía que hacer, saber la proveniencia del chico.
-Me complaces en grandes términos, por lo te convertirás en mi aprendiz conociendo así la sabiduría total, en esta ciudad, Walhiss-Gasteira. Pero... ¿de donde provienes?- Le dijo Madeira.
-Fui adoptado por Ghuana, anciana de buen corazón- Respondió Tubary
- ¿Así que es Ghuana?, me alegraría conocerla, si quieres puedes ir a visitarla-Le respondió el Titán.
-Si, ¿pero que pasará con los magos de la Torre Cilíndrica?- Le preguntó Tubary
-Nada, a partir de ahora, serán bien recibidos en el nuevo reino y tú mismo iras a explicarles la nueva situación, tendrás que recuperar tu báculo, y como tu difunto maestro no te ha podido poner un nombre de mago yo te lo daré, a partir de ahora te llamarás Vechar Kalón, el Representante.
-Sí, maestro. Pero en las sociedades que están en tu contra, no me creerán.- Aventuro Vechar Kalón.
-Si, los que no crean en tu palabra, vendrán aquí, a Walhiss-Gasteira y verán como no he destruido el Antiguo imperio en vano. El anterior estaba corrupto, además, la nueva biblioteca era inferior a la nueva.-Le respondió.
-¿La nueva, mi señor?-Preguntó el representante
-Si, la ciudad esta proyectada para ser el centro cultural, nunca visto en los Reinos Ecuatoriales. Ahora veté-Le ordenó el Titán.
Vechar Kalón Salió de la tienda, mientras ordenaba a un orco que le trajera una montura. Minutos después estaba ya en movimiento, en dirección a Giof, donde había quedado abandonado su báculo. Pero las dudas le asaltaban, que pensaría Ghuana cundo apareciera diciendo que el Titán realmente era un ser lógico y comprensivo.
Se aparto las dudas de la cabeza, vio un oasis a lo lejos. Calculaba que tardaría en llegar a Giof unos 3 días ya que el no era como los orcos que podían caminar sin parar durante varios días seguidos. Se encaminó hasta el oasis, se sintió satisfecho cuando vio que no había ninguna caravana que reposaba en el. Ató su caballo orco en una palmera, se fue caminando hacia la laguna, allí cogió agua con las manos y se la hecho por encima. Satisfecho, se quitó la ropa y se acurruco en una manta, la temperatura ya estaba bajando.
Tubo pesadillas, en las cuales una gigantesca Ghuana le gritaba insultos mientras todos los demás hermanos lo escupían desde sus altas posiciones, después todos se reían de el, mientras que atormentado se tapaba los oídos.
Se despertó de subió, aunque el Sol todavía no hache su aparición Vechar Kalón no quería estar mas el la cama. Siguió su marcha, de nuevo las dudas le atormentaban, ¿Qué diría Ghuana del? Se pregunta mientras las pesadillas retornaban en su cabeza.
Pasados los días llegó a Giof, entró andando, ya que había liberado su montura el día anterior, al levantar la cabeza, observo como los tétricos cadáveres todavía se encontraban suspendidos en la nada. Muchos estaban descompuestos, mientras que otros milagrosamente todavía seguían intactos. Encontró el báculo incrustado en rejas de una ventana, pronto se dio cuenta de cómo había llegado allí: La última envestida del Titán había echo saltar todo, saliendo disparado hacía atrás. Puso las dos manos tirando hacía atrás, la segunda vez lo consiguió, al segundo la punta del báculo empezó a brillar hasta que la luz fue cegadora, instantes después la punta del báculo que antes tenia forma de punta ahora esculpía a un Águila Real del tamaño de un melón. La perfección de la figura aun al ser transparente era perfecta. Supuso que alguna utilidad tendía que tener por lo que probó muchas cosas para haber si podía activar la escultura, aunque sin querer golpeó el báculo con el suelo y en ese momento el Águila salió rápidamente volando para acabar a la altura de los ojos de Vechar Kalón. La figura ahora era de tamaño normal y de color típico de las águilas de su especie.
Vechar Kalón había oído hablar de ellos, los Truhoks.
*****
Los pasos del Titán resonaban por las antiguas cavernas de los enanos. A ambos lados grandes arcos daban a lo que antes eran suntuosos palacios, aunque el buscaba algo más tosco y muchísimo mas idiota que los enanos, los trolls de las cavernas. Cuando los enanos se fueron de las cavernas por razones económicas una familia troll se estableció en una de las ciudades y ahora formaban una tribu. El titán no sabía como pueden sobrevivir, ya que la raza de los titanes era prima de los Trolls. La leyenda contaba que cuando la muy avanzada raza que milenios antes gobernaba los reinos del ecuador había encontrado a unos trolls habían descubierto el potencial que tenían, por eso se llevaron con sigo a una desconocida tierra a un grupo de trolls, los cuales aprendieron durante cientos de años mientras que su raza se embelleció y estilizo. Poca gente sabia la procedencia de los titanes ya que además eran pocos, la reproducción de esta raza se producía rara vez, aunque la raza no decaía porque los titanes eran prácticamente inmortales, con una esperanza de vida de alrededor de 2.000.
Pronto el titán oyó unos incoherentes gruñidos por lo que se tranquilizó a si mismo de la duda sobre si se había perdido. Entró en una sala de techo abovedado, donde un par de trolls se peleaban para discutir cual tenia el moco más grande que se acaban de sacar de la nariz. Madeira de los Soles entro intentando disimular la repugnancia aunque pronto se pregunto para que si ellos eran demasiado tontos como para darse cuenta de que expresión correspondía a cualquier sensación. Hablo en el dialecto troll, el cual estaba formado por una combinación de eructos y extraños sonidos nasales. El Titán tuvo que repetir varias veces antes de que los trolls comprendieran lo que estaba diciendo. Al entenderlo los trolls asintieron y salieron por otra gruta. El titán estaba satisfecho ahora solo quedaba la parte de los elementales.
La Emperatriz Caldeira Priora
Grandes tambores sonaban en el foso, cuerpos en llamas corrían y bailaban, creando una línea de fuego por donde pasaban. Las figuras eran altas, de unos 2 metros con largos brazos, mientras eran recorridos por llamas de diferentes colores. Estas llamas se tornaban de colores según iba pasando el eterno tiempo, solo dos tenían llamas doradas. Únicos supervivientes de la guerra contra los elementales del agua y la tierra. Las llamas de estos dos subían en florituras hacía el cielo durante larga distancia. Eran seres lentos y cansados, castigados con la eternidad.
Bum bum bum- Cantaban los tambores- Sonidos graves y profundos que despertaban a algo mucho mas antiguo, la madre de los elementales del fuego, señora del calor, la cual ya se manifestaba en los constantes borboteos de el foso. Media hora después una figura de momento incompleta se recomponía, lenta pero inexorablemente las lenguas de fuego iban tomando forma. Bella era la dama cuando con su enorme estatura se alzo mostrando su diadema de rubís. Era alta como una montaña pero ligera como una brizna de hierba. Su voz era el crepitar de las llamas, ella era Caldeira Priora, señora del calor y emperatriz del fuego.
Algo sonaba por encima de las alabanzas de los elementales y el crepitar de sus llamas. La figura se acercaba a rápida velocidad, era un rojo dragón, rey de dragones, primer siervo de Caldeira, fruto de si primera unión. Entonces el dragón inclino su cabeza en signo de respeto mientras que su emperatriz alcanzaba el tamaño de un humano normal. La emperatriz podía ser pequeña como un chispa o grande como una supernova. Podía producir el calor de una minúscula llama o el de un incendio. La emperatriz montó en el dragón, rumbo a Walhiss-Gasteira, paro tomar cartas en el asunto de lo que el Titán intentaba hacer.
*****
Vechar miro asombrado lo que tenia enfrente, ahora el águila se había posado en su hombro, intento hablar en voz alta con el hasta que se dio cuenta de que tenia que contactar con la telepatía. Entonces si obtuvo respuesta.
-Hola, me llamo Vechar Kalón, ¿tu eres un Truhok, no?
-Si, pero no soy solo un Truhok, soy tu Truhok.
-Ah, pues que bien... ¿Cómo me puedes ayudar?
-He visto en tu mente que necesitas hablar con Ghuana, así que yo iré allí, mientras que tú sigues hacia la Torre Cilíndrica, ¿Qué te parece?
-Bien, tu idea es buena, vuelve a mí nada más que puedas.
-Así lo aré.
EL águila marcho rápido mientras que tomaba altura. Él la vio marchar y cuando no era más que una mancha siguió su camino. Varios días después el contorno de la Torre aparecía, iluminado por incontables rayos y hechizos lanzados desde fuera.
Pronto llegó a la base donde se encontraban los magos del Titán, no le sorprendió que hubiera una barrera entorno a el aunque la pasó como si no hubiera nada, su poder era muy superior. Se paró mientras se aseguraba que llevaba la insignia del Titán en el hombro. Se adentró en el campamento con paso firme mientras que los sorprendidos miembros del campamento lo miraban confusos. Se acercó a uno para preguntar donde se encontraba su jefe. El mago le indicó una tienda mientras caminaba a la sombra de la gran torre dirigiéndose a la indicada.
Cuando entro en la tienda se encontró a un mago de alto rango, que se había ganado el título en la batalla de Giof. Tras una breve explicación de la situación ordenó que cesaran los ataques pues debía ver a los magos de la Torre Cilíndrica.
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El dragón aleteaba furioso al haberse enterado de manos de Caldeira de lo que el Titán intentaba hacer. Caldeira estaba totalmente convencida de que seguro que se encontraría en la ciudad con Banglore emperador del aire, Nijaiawada emperatriz de la tierra y con Jamnagar emperador de el agua. Por supuesto Nijaiawada y Jamnagar estarían de acuerdo, sobre todo porque así salían ganando. Pero a ella y su amante Banglore no le gustaba nada la idea, como le iba a gustar, el punto más caliente de Aracujj iba ser cambiado por culpa de una ridícula ciudad.
Las ruinas de la Torre Grande se encontraban muy abajo, mientras que pasaban por encima de la Cordillera Sócrotra. En ellas los magos habían alcanzado su plenitud y también su expansión, cientos de años después un espíritu de las cordilleras Sócrotras se había enfurecido contra los magos (los cuales nunca revelaron la razón) y había conseguido hacerse con poderes de las montañas y derrumbando así la Torre. En la precipitada huida los magos habían perforado la montaña para encontrar su salvación formando el paso de Nogpur. El paso ya no se vía, pues lo habían dejado atrás, los dragones volaban rápido ya que eran fruto de la unión de Caldeira Priora y Banglore.
La mancha cuadrada de la ciudad se veía a lo lejos, pero decidieron descansar, hasta para un dragón habrían recorrido gran distancia. La emperatriz estaba enérgica, estar allí representaba una gran subida de energías, ese desierto era la mayor creación de ella, la cuál había consumido demasiadas energías y solo ahora había alcanzado las suficientes para tener una forma carnal.
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Los campesinos se quedaban asombrados al ver a Nijaiawada que pasaba por sus caminos con su férrea diadema de esmeraldas. Los cabellos color aceituna le caían por los hombros desnudos provocando una cascada de brillos. Los campesinos se quedaban parados, sin atreverse a mirarla directamente por la presencia de otro ser. El era Jamnagar, su figura era muy imponente, un olor a mar lo rodeaba mientras que su capa azul marino ondeaba con cada sutil paso de la pareja. Mientras que ella caminaba, a ambos lados de camino nacían arboles que con delicadeza alzaban sus ramas al cielo.